EDITORIAL - DICIEMBRE 2009
Detengamos el autoritarismo y la xenofobia
Hemos denunciado, desde las páginas de Socialismo Hoy, la antidemocrática “jugada” del régimen de excluir para las próximas elecciones a dos de las organizaciones de izquierda del país: nosotros (Movimiento Al Socialismo) y el Partido Vanguardia Popular.
El movimiento popular costarricense debe estar en guardia ante el creciente proceso de autoritarismo que cobra cuerpo en el régimen del país. Ya no estamos hablando solo del gobierno familiar de una mafia corporativa; creemos que en el área centroamericana soplan vientos conservadores de sur a norte. Las venales y antinacionales oligarquías de las republiquetas bananeras apuntalan preventivamente gobiernos cada vez más conservadores, que pueden ser abiertamente dictatoriales como el de Honduras, o duramente conservadores, como el panameño. A esto hay que sumarle la creciente presencia norteamericana en Colombia.
El movimiento popular costarricense debe estar en guardia ante el creciente proceso de autoritarismo que cobra cuerpo en el régimen del país. Ya no estamos hablando solo del gobierno familiar de una mafia corporativa; creemos que en el área centroamericana soplan vientos conservadores de sur a norte. Las venales y antinacionales oligarquías de las republiquetas bananeras apuntalan preventivamente gobiernos cada vez más conservadores, que pueden ser abiertamente dictatoriales como el de Honduras, o duramente conservadores, como el panameño. A esto hay que sumarle la creciente presencia norteamericana en Colombia.
Mientras que el neoliberalismo abre fronteras a las transnacionales, incrementa la represión a la población inmigrante trabajadora.
Las organizaciones fundamentalistas que bloquearon la posibilidad de avanzar en la declaración de un Estado Laico en Costa Rica, ahora avanzan en intentar ganar la calle; por otro lado, la intolerancia religiosa se cruza con la intolerancia xenofóbica.
Las cuatro fuerzas políticas burguesas (PLN, PUSC, PAC y ML) que sabotearon la laicización del Estado, ahora han lanzado una furibunda campaña en contra de los “extranjeros violentos”.
Tales fuerzas políticas que se disputan la presidencia, lejos de centrar el debate en los problemas más sentidos de la población trabajadora (el desempleo, el congelamiento de salarios, la pobreza galopante), intenta manipular electoralmente el dolor de las personas víctimas de asaltos, robos o demás actos delincuenciales y dirigirlo como odio hacia los “extranjeros violentos”.
El salvaje neoliberalismo costarricense desplegado durante la administración Arias es el responsable del empobrecimiento generalizado de la población y del incentivo y administración masiva de los negocios mafiosos, legales algunos, extralegales otros. Ambos aspectos son los motores principales del aumento de la violencia social, característica intrínseca e inevitable de la aplicación del modelo de genocidio social, mal llamado neoliberalismo.
Quienes militamos en el Movimiento al Socialismo tenemos el compromiso ineludible de luchar contra cualquier forma de opresión, discriminación y explotación. Llamamos a todas las organizaciones sindicales, populares y de derechos humanos a construir un frente en contra de la xenofobia neoliberal orquestada por las principales fuerzas burguesas del país. Ahora más que nunca es necesario recalcar que, aunque sea “nacional” u “extranjera”, existe una única clase obrera.
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