Una política revulucionaria antes las elecciones del 2009

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Alfonso Luís Constanza  
(TOMADO DE LUCHA SOCIALISTA Nº 7, PERIODICO DEL MSTC, ORGANIZACIÓN HERMANA DE LA LIT-CI)

 

A pocas semanas del primer pulso electoral de 2009, la campaña va calentando y los partidos políticos parece han tirado toda la carne al asador.
En una situación de alza generalizada de los productos de la canasta básica, con los servicios básicos en franco deterioro  y después de 20 años de gobierno de ARENA, el clamor del pueblo es por un cambio de rumbo del manejo del país. Las clases populares piden desesperadamente políticas que al menos alivien su difícil situación
económica. Esto da al FMLN una ventaja considerable en la carrera por hacerse del gobierno. En el MSTC nos parece que las señales provenientes del FMLN hacen pensar que los anhelados cambios, más urgentes cuanto más se agravan los efectos de la crisis capitalista a nivel mundial, probablemente no se realizarán.
Las posiciones expuestas ante temas claves para el nivel de vida de las masas, tales como la dolarización, el papel
del estado ante la gran empresa privada, los tratados de libre comercio -especialmente el CAFTA- y sobre todo la deuda externa, apuntan a que en los aspectos principales de la economía, las políticas de un gobierno del FMLN no
diferirían mucho de las de ARENA. En otros aspectos importantes, como la posición frente a las Fuerzas Armadas, la Ley de Amnistía y el Plan Educativo 20-21, públicamente, el FMLN se ha pronunciado por respetar los intereses de la burguesía nacional, así como los compromisos ante los organismos internacionales. Ante el seguro descontento de las clases populares al ver que las reformas que esperaban no se cumplen, el FMLN ha rgumentado a sus bases que luego de 20 años de gobierno de ARENA, será imposible que en un período presidencial se puedan obtener resultados visibles; utilizando en esto, a contrasentido, el mismo argumento que ARENA y la burguesía ha proclamado a las masas de nuestro país para explicarle por qué su nivel de vida continúa deteriorándose luego de largos años de un gobierno a servicio de la gran burguesía.
En estas circunstancias, la pregunta obligada para las organizaciones revolucionarias es: ¿Cuál es la política que debemos darnos ante el actual escenario electoral? Por un lado, el FMLN atesora la confianza y las esperanzas de las masas salvadoreñas, las cuales ven en un triunfo electoral de este partido la única alternativa para
sacudirse la odiosa carga de 20 años de gobiernos de ARENA. Por otro lado, las evidencias nos dicen que las esperanzas de una vida sustancialmente mejor, serían defraudadas por el FMLN en los próximos años, si llega al gobierno.
Ante este escenario, las posturas de los sectores revolucionarios de nuestro país han adoptado diversos matices: desde organizaciones que han capitulado completamente a la aventura electoral, muchas de ellas probablemente esperando tener un puesto en un gobierno efemelenista, hasta los derrotistas, a punto de pasar la línea de la traición, al sostener que para lo que significaría un gobierno del FMLN es preferible que ARENA gane las elecciones.
Nuestra posición en este sentido es que las masas tienen el derecho legítimo de luchar por sacar a ARENA del
gobierno, ya que esto significaría una dura derrota al proyecto que la burguesía nacional y el imperialismo estadounidense han venido desarrollando impunemente durante ya dos décadas. Sin embargo, sería un grave error ocultarle al pueblo que el partido en el cual confía, tiene alianzas con sectores importantes de la burguesía nacional, está enfilando sus políticas cada vez más hacia la derecha y con seguridad no cumpliría con las expectativas populares.
Por lo tanto, nos parece que en este momento, una política verdaderamente revolucionaria en nuestro país
exige:
a. Apoyar en las calles las luchas del pueblo por sus reivindicaciones básicas, las cuales han sido casi totalmente abandonadas por el FMLN en función de la lucha electoral.
b. Continuar la lucha contra el gobierno de ARENA como el administrador preferido y de confianza de los principales sectores de la burguesía salvadoreña y de los imperialismos estadounidense y europeo que están saqueando nuestro país.
c. Ante la amenaza de la miseria y el desempleo que la situación mundial y las políticas de ARENA a favor de la burguesía están propiciando para millares de trabajadores en nuestro país, llamar a la
clase trabajadora a luchar para evitar que los patronos aprovechen la crisis para recortar los derechos laborales.
d. En una época en que la actuación de la izquierda electoral y la propaganda burguesa nos llaman a la colaboración de clases, reforzaruna campaña clasista recordando al pueblo que la causa principal de su sufrimiento es una sociedad basada en la explotación por parte de los capitalistas “abanderados de la libertad”. Una humanidad nueva, en la cual sea abolida la explotación de una clase por otra sólo puede darse en el marco del socialismo.
e. Explicar pacientemente a las masas la importancia de exigir al FMLN desde ya, medidas encaminadas hacia verdaderas transformaciones del nivel de vida de las mismas. Que gobierne para el pueblo, no para los burgueses y por lo tanto, que la burguesía quede desde
un principio excluida de un posible gobierno del FMLN.
f. Finalmente, una política revolucionaria ante el proceso electoral exige una completa independencia de las organizaciones obreras y populares ante los partidos políticos. No es posible llevar adelante un programa que conduzca a la liberación de los trabajadores y las trabajadoras, si sus organizaciones luchan en función de los intereses de los partidos políticos electorales y las necesidades de sus dirigentes.
¡POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES Y LAS
TRABAJADORAS!